Gabriel Corral
Conozco Los Cabos desde 1962, cuando había solo 1,300 habitantes. Hoy la población supera los 400,000 y seguimos sintiéndonos una gran familia. Antes, podías dejar tu carro y casa abiertos, dormir en la banqueta en verano y todos eran conocidos.
Inicios en el Centro Histórico
Me involucré con el Centro Histórico a través de un grupo de amigos, entre los cuales destacan Blanca Pedrín, Enrique Silva, Andrea Ehrenberg e Irene Bustos, quien tuvo una participación especialmente activa en la realización del proyecto de remodelación. Sin este proyecto, posiblemente nunca se habrían conseguido los recursos necesarios para realizar la remodelación.
Historia Familiar
Mi familia ha estado en San José del Cabo por 125 años. Nuestro camino comenzó con Almacenes Goncanseco, conocido como la Voz del Sur. Posteriormente incursionamos en la ganadería y el desarrollo inmobiliario, etapa en la que me integré en 1987, cuando llegué a Los Cabos para abrir un desarrollo. A partir de ahí, me involucré en diversas actividades comunitarias, como Grupo Madrugadores, Club Rotarios, la Asociación del Centro Histórico de San José del Cabo, Club del Corcho y actualmente participo en un importante desarrollo en Cabo del Este, donde contamos con aproximadamente 630 metros de frente de playa y tres kilómetros de fondo. El desarrollo futuro de Cabo del Este promete muchas oportunidades.
Labor en el Centro Histórico
Fui el primer tesorero del Centro Histórico. En esa época, coordinamos una noche de casino en la que la mayoría de los locatarios colaboró para organizar el evento. Después, invitamos a 40 personas para que donaran una banca cada una, con un valor de $400 dólares. Cada banca llevaba el nombre de su donador y se instalaron en la Plaza Teniente Antonio Mijares para los visitantes. Sin embargo, estas bancas desaparecieron con las remodelaciones y se desconoce su paradero.
La mesa directiva trabajó como un excelente equipo de amigos comerciantes que no competían entre sí, sino que se apoyaban mutuamente. Al llegar, existían siete oficinas de bienes raíces; actualmente, hay más de 90. San José del Cabo es una ciudad muy buscada por su algarabía y encanto del Centro Histórico. Los locatarios procuramos aportar soluciones al municipio para conservarlo lo mejor posible. Ser asertivo implica identificar problemas y proponer soluciones, involucrando a autoridades como el tesorero, el presidente municipal o el gobernador cuando es necesario.
Actualmente, buscamos reagruparnos para trabajar juntos en eventos, publicidad y lo necesario para el mantenimiento del Centro Histórico.
Logros de la Remodelación
Uno de los logros más importantes de la remodelación fue rehacer todas las vialidades, utilizando pórfido y empedrado, además de construir banquetas y colocar servicios de luz y teléfono subterráneos, eliminando los postes. Se logró que todas las esquinas tengan rampas para personas con discapacidad. Además, se han obtenido estacionamientos para camionetas de carga y descarga, principalmente en la calle Morelos, y se restringió el acceso a camiones grandes mediante la dirección de tránsito.
Obras públicas han mantenido los colores originales de San José del Cabo, y alrededor de 15 familias nativas siguen involucradas en el proyecto. Mi familia, con más de un siglo de presencia, conserva fotografías, notas de periódico y otros materiales valiosos para preservar la identidad local.
Desafíos y Conservación de la Identidad
Considero que el mayor desafío es conservar la identidad del Centro Histórico, evitar la duplicidad de negocios y trabajar por estas cuadras para mantenerlas como eran en los años 1900.
Experiencia como Tesorero y Participación Comunitaria
Mi abuelo fue tesorero en muchos cargos en la Ciudad de México, y yo he ejercido ese papel durante 15 años en la Cruz Roja junto al doctor Crescencio González, 33 años en Grupo Madrugadores, dos años en Club Rotarios y fui el primer tesorero del Centro Histórico. He estado de tesorero en casi todas las organizaciones en las que participo.
Grupo Madrugadores inició en 1987 con siete integrantes: Carlos Manuel González, Javier Arámburo, Héctor Green, Atilio Colin, Fidel Campos y el profesor Guerrero, además de Crescencio González. Este grupo se formó al reunirse a tomar café y conversar, identificando necesidades en la comunidad. Luego conocieron al grupo Madrugadores de Tijuana y establecieron el grupo local.
Motivaciones Personales y Agradecimientos
Agradezco a Dios por vivir en Los Cabos y siempre trato de encontrar lo positivo en las situaciones adversas. Llegué por invitación de mis padres tras sufrir varios asaltos en la Ciudad de México en 1986. Ellos me sugirieron mudarme a Los Cabos, y aunque se apostaba que no duraría más de seis meses, llevo 38 años aquí. La cercanía con familias conocidas y el apoyo de mi esposa Edith Palacios, cuyo padre fue el primer presidente municipal, me ayudó a establecerme y abrir puertas en la comunidad.
Si tuviera que dejar Los Cabos, no encontraría un lugar igual en todo México. Contamos con 170 kilómetros de playa, muchas aún vírgenes, aunque la zona hotelera se concentra en solo 30 kilómetros. Además, somos el estado con más kilómetros de playa y la menor población, lo que representa grandes oportunidades a futuro.
Retos Actuales y Visión a Futuro
Veinte años después de la remodelación, han surgido problemas de desgaste y materiales, pero nos esforzamos por conservar lo que tenemos, reparando con los mismos materiales y manteniendo la esencia original. Mi futuro es ver crecer a mis hijos y a mi municipio, buscando siempre el bienestar común.
Vida en Los Cabos y Filosofía Personal
En Los Cabos se disfruta de tiempos de calidad, como jugar golf, dominó con los rotarios y viajar. Mi filosofía es dejar huellas, ayudar a cuantos pueda y nunca esperar nada a cambio.
Tengo dos hijos, Ignacio y Carolina, quienes ya son empresarios. Estamos muy contentos y agradecidos por la ciudad y la amistad que compartimos con su gente. Mi principal labor es ayudar, siempre pensando en dar más y no esperar recibir nada.
Conozco Los Cabos desde 1962, cuando había solo 1,300 habitantes. Hoy la población supera los 400,000 y seguimos sintiéndonos una gran familia. Antes, podías dejar tu carro y casa abiertos, dormir en la banqueta en verano y todos eran conocidos.