Armida Castro
Soy orgullosamente de San José del Cabo y pertenezco a la asociación del Centro Histórico porque quiero ayudar a conservar la identidad de la ciudad. Si algo puedo agregar humildemente, es que quiero que les vaya bien a todos.
Orgullosamente nacida en San José del Cabo
Somos una familia muy unida de nueve hermanos, seis mujeres y tres hombres. Yo, la más pequeña entre las mujeres. Ahora solo tenemos a nuestro padre, que sigue viviendo en el centro; mi mamá murió hace 11 años. Crecí en el centro histórico. Mi casa está a pocas cuadras del Hotel Encanto Inn. Al caminar por San José, siento esa añoranza; tengo buenos recuerdos.
Mi papá se dedicaba a la agricultura y, por las tardes, trabajaba en el Hotel Palmilla porque también era músico y amaba la música. Mi madre se dedicaba al hogar; era muy servicial y atenta. En Baja California Sur, las personas son excelentes anfitriones.
A los 18 años, incursioné en la hospitalidad; trabajaba en Tropicana del Mar, en La Jolla. Ángel Carbajal era mi jefe; lo aprecio muchísimo porque fue un gran mentor para mí. Él me dio la primera oportunidad importante para destacar. Era muy inquieta; estaba en todas las áreas; trataba de cubrir cuando alguien no llegaba a trabajar; siempre estaba atenta para levantar la mano. Yo creo que es parte de la educación que nos dieron nuestros padres; las bases son importantes.
Después, me casé, tuve a mi primera hija y fui mamá de tiempo completo; tengo dos hijas; ahora tienen 31 y 23 años. Cuatro años después de que nació mi primera hija, regresé a trabajar.
Mis inicios en la industria de la hospitalidad
Entonces, me incorporé de lleno a la operación del restaurante del hotel Tropicana. Me encantó estar en la operación y, sobre todo, en la parte creativa. En su momento, fue uno de los íconos de San José del Cabo; fuimos pioneros en ofrecer entretenimiento en el centro, además de una excelente gastronomía. Éramos el punto de reunión para desayunos, comidas y noches de fiesta.
Para mí, era como recibir gente en casa; a veces despertaba en la noche, en la madrugada, y llegaban las ideas. Me organizaba con el gerente, el chef y el resto del equipo que debía involucrar. Era súper divertido. Siempre buscábamos artistas tanto locales como nacionales o internacionales. Fue un gran acierto. Es importante mencionar que en ese tiempo no había redes sociales. Tropicana fue un parteaguas, tanto en la sociedad como en otros ámbitos, porque sí traíamos nuevos proyectos o propuestas. Nos favorecían tanto los locales como los turistas.
Debíamos trabajar por la identidad
Y bueno, después de tanto trabajo, me invitaron a formar parte de la Asociación del Centro Histórico. Para mí, era importante ser parte de la conservación de los valores, la historia y nuestra cultura, para que permanecieran en el tiempo y prevaleciera la identidad de mi pueblo.
Surge la iniciativa de un grupo de personas; entre ellas había profesiones diversas: hoteleros, comerciantes y restauranteros. Ellos tenían la inquietud de unirnos para conservar nuestra esencia. Empezó a crecer rápidamente. Cada uno aportaba su granito de arena. Teníamos muy claro que debíamos trabajar para mejorar el flujo turístico.
Definitivamente, nuestros objetivos eran preservar la identidad y contar con la colaboración del gobierno, porque no podíamos hacerlo solos. Concientizar a los locatarios y a los vecinos para que se unieran a la idea que queríamos transmitir al mundo. Sabemos que para los visitantes es importante conocer la cultura. Y, finalmente, inició la Caminata del Arte y algunos proyectos, como una Ruta Gastronómica.
Era importante que todos estuviéramos convencidos del propósito que teníamos; mi aportación fue colaborar en los proyectos y apoyar su socialización. Sabíamos lo importante que era la vinculación. Se puede ver el trabajo titánico que hubo detrás: nos reuníamos cada semana con alrededor de 80 empresarios. Todos los lunes eran las reuniones de trabajo y, de pronto, teníamos que poner orden porque, imagínate, cuántas ideas surgían.
Después llegó la oportunidad de remodelar el centro histórico. Como en todo proyecto, hubo controversias; lo importante es que teníamos muy claro el objetivo y que se logró. La verdad, fue mucho el esfuerzo de los compañeros que participaron en el proceso, sin quitar el dedo del renglón, para que se llevara a cabo esa remodelación.
Y mira qué belleza ahora: los visitantes pueden caminar por banquetas sin postes, con buena iluminación y seguridad, todo funcionando muy bien, coordinado y ambientado. Entonces, sí, fue muy importante.
La importancia de la continuidad y colaboración
El mayor desafío para la asociación es la coordinación con el gobierno y los locatarios, ya que actualmente estamos a cargo del mantenimiento de la infraestructura del Centro Histórico. Sí, entonces, sí, hay varios retos que todavía se tienen, pero estoy segura de que la mesa directiva continuará trabajando, insistiendo, proyectando nuevas ideas y propuestas.
El centro histórico va a dar de nuevo su repunte, sobre todo porque la mesa directiva está muy insistente en la continuidad. Es un trabajo que hemos llevado a cabo durante años, con mucho diálogo entre el centro y el gobierno. El bien debe ser para todos: los locatarios, la comunidad y los visitantes, es decir, que todos tengamos un beneficio en común.
Soy orgullosamente de San José del Cabo y pertenezco a la asociación del Centro Histórico porque quiero ayudar a conservar la identidad de la ciudad. Si algo puedo agregar humildemente, es que quiero que les vaya bien a todos.