Patricia Mendoza

Patricia Mendoza

Decidí integrarme a la Asociación del Centro Histórico en 2008, un año complejo por la crisis y la recesión económica. Me animó ver que todos compartían el deseo de ayudar a la comunidad.

Mis orígenes en la península

Nací en La Paz, Baja California Sur. Durante muchos años viví lejos de Los Cabos y de mi estado natal, debido a circunstancias personales. Sin embargo, tras el fallecimiento de mi madre, sentí la necesidad de regresar a mis raíces, motivada por la nostalgia de mis padres y por el deseo de estar en mi tierra. El único lugar donde podía sentir esa cercanía era este.

En ese entonces, mi hermana Marta vivía aquí. Esto sucedió hace dieciocho años, cuando vi la oportunidad de desarrollar mi pasión por el arte. Ya existían algunos proyectos culturales.

Figuras como Julián García y otros artistas y galeristas habían comenzado su labor en el centro de San José del Cabo. Estamos hablando de hace más de treinta años. Iniciaron en Casa Paulina, en un entorno donde las calles eran de tierra y se colocaban bolsitas de arena con velitas para iluminar. 

Desde ese momento supe que quería estar aquí. Aunque al principio no pensaba en tener una galería, empecé a hacer exhibiciones en hoteles y noté que los turistas buscaban lugares para visitar. Así entendí que necesitaba un espacio propio y, por primera vez en mi vida, me comprometí con un horario fijo.

Elegí San José del Cabo porque aquí nacieron mi abuelo y mi madre. Aunque la casa familiar ya había sido vendida, siempre es reconfortante saber que vivieron cruzando la plaza, justo en el centro. A veces paseo por el estero o por Palmilla y recuerdo que ahí jugaba mi mamá de niña y que venía con mis abuelos.

Me llena de orgullo ser la única galerista nativa. Con el tiempo, uno aprende a valorar esos momentos de reencuentro con personas con quienes compartió amistad, sueños y metas. Algunos intereses cambian, otros permanecen y los nuevos amigos que he hecho resultan muy interesantes. Los amaneceres y atardeceres de La Paz siguen asombrándome por su belleza.

La cultura debe ser para todos

Me integré a las primeras reuniones de la Asociación del Centro Histórico de San José del Cabo, cuando los empresarios buscaban protegerlo, pues mi sueño era acercar el arte a todo el público. Busqué atraer a grandes maestros. He colaborado y representado a artistas con trayectorias destacadas; algunos incluso han exhibido en museos nacionales e internacionales.

En la actualidad, impulso a más artistas locales, aunque son pocos los nativos. Aun así, es importante acercar a los talentos emergentes a artistas consolidados, para que puedan crecer y sostenerse en el medio.

Mi objetivo siempre ha sido mostrar el arte a todos. Al comenzar a interactuar en la zona, los trabajadores del municipio me recomendaron que contactara a la Asociación del Centro Histórico. También busqué formar parte del Distrito del Arte, pero me informaron que debía contar con al menos un año de experiencia en una galería abierta en el centro.

Finalmente, decidí integrarme a la Asociación del Centro Histórico en 2008, un año complejo por la crisis y la recesión económica. Me animó ver que todos compartían el deseo de ayudar a la comunidad. Así, logré la exposición de la maestra Carmen Parra, quien ha participado en museos, bienales y concursos, e incluso ha representado a la Ciudad de México. Fue un reto, pero confiaron en mí y lo logramos.

La importancia del trabajo colaborativo

En ese momento, Enrique Silva era el presidente y se iniciaron varios proyectos, entre ellos: Queso, pan y vino. Durante años nos reuníamos los lunes a las nueve de la mañana, cada uno con distintas comisiones; a mí me asignaron la comisión de galerías, lo que posteriormente me llevó a ser secretaria de la mesa directiva.

Como en toda asociación, hubo momentos de desacuerdo, pero se logró el gran proyecto de la remodelación del Centro Histórico, aunque esto costó incluso diferencias de opinión con algunas amistades. 

La tarea no fue fácil: presentamos el proyecto al presidente municipal, al Senado, a la Cámara de Diputados y al gobernador. Hubo cambios en la administración y tuvimos que empezar de nuevo, pero finalmente conseguimos los recursos. Irene Bustos aportó el proyecto arquitectónico; lo que hoy se ve es fruto de ese trabajo y esfuerzo colectivo.

Lamentablemente, la parte municipal no ha completado el mantenimiento del área, algo que sería fantástico si se hiciera. Fue un proyecto importante y mediático. Considero que es parte elemental y clave del éxito actual del Centro Histórico de San José del Cabo. El mayor desafío fue convencer a las autoridades de que nuestro trabajo era por el bien común.

La mesa directiva era muy comprometida y democrática; se respetaban las opiniones y se tomaban decisiones conjuntas. Había mucho talento, ya que coordinar y promocionar una asociación no es tarea sencilla. Tras Enrique Silva, recuerdo que Rosa Luz Treviño lo suplió; después, Blanca Pedrin asumió la presidencia.

Mirando al futuro

Ahora, considero fundamental que más jóvenes se involucren, aporten nuevas ideas, asuman responsabilidades y amen este lugar. Es clave documentar la historia para que las nuevas generaciones de empresarios conozcan los pilares y las normas que nos rigen y deben respetarse. 

La difusión del arte requiere resistencia, pero también representa la conservación de nuestra historia y constituye un gran atractivo para el turismo.